La Milagrosa. Entre esculturas de mármol y bóvedas de piedra dentro del campo santo, pronto tropezamos con una tumba llena de flores.

La Milagrosa, la tumba más visitada del Cementerio de Colón. 

La Milagrosa, la tumba más visitada del  Cementerio de Colón, entre el laberintos de esculturas de mármol y bóvedas de piedra dentro del campo santo, pronto tropezamos con una tumba llena de flores, rodeadas de personas en silencio que esperan para despertar con tres aldabonazos, a la persona que ahí descansa y hacer en voz baja su petición, antes de retirarse sin dar la espalda con una fe enorme en el milagro.

En el  sepulcro reposan los restos de Amelia Goyri Adot que después de su muerte la nombraran La Milagrosa y su amado Jose Vicente Adot. El gran amor que sintieron el uno por el otro, los inmortalizó eternamente en el corazón de todos los que visitan la tumba en busca de un consuelo para sus penas.

¿Quién era Amelia Goyri Adot, La Milagrosa? 

Amelia nació el 4 de enero de 1877, hija de una  familia pudiente, tuvo una feliz infancia en la capital cubana, junto a su tía Inés Goyri Ardot vivió rodeada de lujos en el palacio de los Marqueses de Balboa. En este palacio construido en 1871 la niña Amelia vería convertirse en amor lo que hubo de comenzar como juegos infantiles con su primo segundo José Vicente Adot.

Como era de esperarse al hacer público su amor hacia 1890, recibe la negativa de su familia a causa del origen humilde de Jose Vicente Ardot. Esta fue una etapa muy dura para la joven Amelia pues falleció su madre Doña Magdalena de la Hoz y parte su enamorado a la Guerra de Independencia en 1895. 

Termina la Guerra en agosto de 1898 y Jose Vicente regresa con los grados de Capitán del Ejército Libertador y llega con la convicción de que nada y nadie se interpondrá en su amor por Amelia. Insiste una y otra vez hasta lograr la aceptación de la familia y finalmente formaliza su relación celebrándose la boda el 25 de julio de 1900, en la parroquia de Jesus, Maria y Jose. 

La historia de Amelia Goyri La Milagrosa y su amado José Vicente.

La pareja se muda a la calle Romay de la barriada del Cerro, después de cumplir los 10 meses de vivir una intensa pasión, Amelia queda embarazada. En las últimas semanas de embarazo cuando el matrimonio esperaba con impaciencia el nacimiento de una niña.  

Sin avisar, se tronchan las esperanzas con la aparición repentina, de la temida enfermedad de hipertensión en el embarazo, la cual hoy todavía después de más de un siglo es una de las principales causas de muerte prenatales.  Al llamado de urgencia llega en auxilio de la joven embarazada el doctor Eusebio Hernandez Pérez, especialista en Obstetricia y Ginecología para tratar de salvar a la madre sin que eso resulte posible a pesar de sus esfuerzos. 

Finalmente fallece Amelia Goyri un triste 3 de mayo de 1901 junto a la criatura que nunca pudo tener en sus brazos. José Vicente nunca se recuperó de tan duro golpe, la muerte le había arrancado de su vida a su amada Amelia y a su hija. Decidió sepultar a Amelia en la bóveda de un amigo, Gaspar Betancourt. Lo que si nadie pudo evitar es que fuera a la tumba todos los días hasta el día de su muerte.

Jose Vicente nunca se adaptó a la idea de la muerte de Amelia para él ella estaba dormida eternamente. Cuando visitaba la tumba cada día la despertaba golpeando el mármol con la argolla que quedaba al lado de su corazón y acto seguido se le podía ver conversando con ella como si estuviera allí presente, tradición que todavía se mantiene vigente en la actualidad entre todos los que van a pedir o agradecer Amelia por algún milagro.

El escultor José Vilalta Saavedra, creador de varias estatuas famosas cubanas, enterado de la historia le ofrece un monumento a la pareja, inspirado en una foto de Amelia, la representa de pie sosteniendo una cruz en referencia al 3 de mayo dia de La Santa Cruz, que coincide con la fecha del fallecimiento, en sus brazos tiene a un niño adormecido con su cabeza reposando en seno. Finalmente la escultura se instaló en el año 1909. 

Jose Vicente cuando se disponía a marcharse, después de su visita diaria a la tumba de su amada, nunca le daba la espalda porque decía …”A una dama no se le da la espalda”… y asi se alejaba vestido de negro y con su sombrero en su pecho en señal de respeto. Actualmente los que visitan la bóveda no le dan la espalda a Amelia, respetando así la tradición.    

¿Cómo se convierte Amelia Goyri en La MIlagrosa?

No se fue hasta el año 1914 cuando falleció el padre de José Vicente y se procedió a la apertura de la tumba encontrando según la leyenda oral, a Amelia intacta con su niña en sus brazos como se representa en su estatua. El deseo de José de ver a Amelia por última vez se había cumplido. 

Así fue como esta historia de amor se convirtió en leyenda y Amelia en La Milagrosa. Finalmente José Vicente muere el 4 de enero de 1941 el mismo día que se cumplía un aniversario del nacimiento de su amada Amelia. 

Después de la muerte de José siguieron apareciendo flores en la tumba y los rumores de los milagros de Amelia se esparcieron rápidamente, todos empezaron a ver en ella la protectora de la maternidad, de los niños y que el milagro de la procreación se haga realidad. Las notas de agradecimiento y las ofrendas de flores están esparcidas por todo el sepulcro, convirtiéndose por la fe de sus fieles en la tumba más visitada del Cementerio de Colón.  

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