Andarín Carvajal. el más grane corredor de maraton cubano, perdio la medalla olimpica, aunque paresca increible fue por unas manzanas.

El Andarín Carvajal, el cubano que participó en la carrera de maratón en los juegos olímpicos de Saint Louis 1904.

 

Los Habaneros usan mucho una frase, “caminé más que el Andarín Carvajal”, pero muy pocos saben que esa expresión es en honor a Félix de la Caridad Carvajal Soto, popularmente conocido por el Andarín Carvajal. A pesar de no tener ningúna formación en sus entrenamientos, tenía unas condiciones excepcionales para las carreras de maratón.

Carbajal nació el 18 de marzo de 1867 en el barrio de Colón, que hoy pertenece al municipio de Ciudad Habana. De muy pequeño su familia se mudo para San Antonio de los Baños.

Aprendió a leer y a escribir siendo ya un adulto y también aprendió inglés, lo que lo conocieron dan fe que tenía una gran facilidad para los idiomas y podía comunicarse en varias lenguas. Falleció en La Habana el 27 de enero de 1949.

Andarín Carbajal fue un gran atleta cubano que participó en los juegos olímpicos de Saint Louis en Estados Unidos en 1904 en la modalidad de maratón y su historica participacion es un de las curiosidades de las Olimpiadas de 1904.

Andarín Carbajal y los juegos olímpicos de Saint Louis 1904.

En 1904 unos meses antes del comienzo de las olimpiadas, Carvajal le pidió ayuda al gobierno de Tomas Estrada Palma para poder viajar a Saint Louis y representar a Cuba en la cita olímpica, pero al  final se la negaron. Hizo entonces exhibiciones de carreras y colectas y logró recaudar el dinero, viajó hasta New Orleans en barco y para después ir en tren hasta Saint Louis .

Pero entre prostitutas y casas de juegos perdió todo el dinero y entonces tomó la decisión de irse caminando hasta  la ciudad olímpica, recorre 1200 km sin descanso comiendo lo que le regalaban las personas durante el viaje y alguna fruta que se encontraba en el camino.

LLega justo a tiempo para la de maratón y logra inscribirse, pero surgio un problema no tenía ropa apropiada para la carrera, con la ayuda de una tijera que le facilitó un corredor norteamericano, corto las mangas de su camisa y el pantalón lo convirtió en un short, lo único que no tuvo solución fueron los pesados  zapatos que traía puesto.

Nadie apostaba nada por este cubanito de apenas 1.52 m de estatura, pero así todo Carvajal salió a competir. Según cuenta la historia el Andarín Carvajal se mantuvo en los primeros 25 kilómetros al frente de la competencia, pero le dio hambre, se detuvo a comerse unas manzanas verdes de un árbol que se encontraba en el camino.

Después de saciar su apetito le entró un fuerte dolor de estómago que le impedía correr, tuvo que parar varias veces debido a las diarreas y a los vómitos, vio cómo los corredores le pasaban por delante.

 Así todo llegó en quinto lugar, pero después se supo que el ocupante del primer lugar el estadounidense Fred Lordz fue descalificado, porque hizo parte de la carrera ayudado por el  automóvil de su entrenador y entonces Felix Andarín Carbajal ocupó el cuarto lugar. Decide permanecer un tiempo en Estados Unidos y después regresa a Cuba con varios trofeos y medallas que lo acreditan como ganador de carreras en Washington, Chicago, Saint Louis y Missouri.

Según la prensa  de la época el Andarín Carbajal trató de participar en las olimpiadas de Atenas y junto a Ramón Font eran los únicos participantes de Cuba, pero cuando Carvajal llegó a los juegos olímpicos ya la carrera de maratón había concluido. Ahí pasó un tiempo en Europa y participó en varias competencias, regresando a Cuba con más de 50 medallas.

Del Andarín Carbajal hay muchas hazañas una de las más grandes que se recuerde, fue en 1928 donde corrió por seis días consecutivos alrededor de la Manzana de Gómez, alimentándose solo de jugo de naranja, se comprobó que dio 4375 vueltas al edificio. Dos años después en 1930 corre 2300 km por la carretera central entre Guane, Pinar del Rio y Santiago de Cuba, algo que ningún cubano hasta la fecha ha podido lograr.

Muere a los 82 años de edad, el 27 de enero de 1949 en  La Lisa un barrio pobre de la Habana y como muchos atletas cubanos, fallece en la miseria y en el olvido.   

 Félix de la Caridad Carvajal Soto (el Andarín), fue un gran atleta que sin tener un buen entrenamiento, ni una buena alimentación tenía un don natural para las carreras de fondo, por sus hazañas que parecían imposible de lograr para un ser humano se convirtió, en una leyenda que todavía se recuerda en las calles de La Habana.

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