Espía Alemán, La historia del espía alemán capturado en La Habana, Heinz August Luning, fue realmente un agente secreto alemán.

La historia del espía alemán capturado en La Habana.

Los principales escenarios de las batallas de la Segunda Guerra Mundial todos se desarrollaron en  Europa, pero en el otro lado del mundo específicamente en la capital de Cuba, en la Habana es apresado un espía alemán que trabaja para los nazis, el 5 de septiembre de 1942, por un gran operativo montado por la policía cubana.

El 29 de septiembre de 1941, llega  al la Habana a bordo del barco Villa de Madrid, procedente de Barcelona el espía alemán, con un pasaporte hundureño falso de nombre Enrique Augusto Luni, haciéndose  pasar por un judio alemán que venia huyendo de la Alemania nazi. En realidad se llamaba Heinz August Luning y había nacido en la ciudad alemana de Bremen. 

Luning no simpatizaba con los nazis y cuando Hitler llegó al poder trató de sacar a su familia, pero al final no lo logró. para no pasar el servicio militar busco ayuda de su tío un comerciante que tenía buenas contactos. La influencia de su tío Gustav dio resultado. 

Fue reclutado por el Servicio Secreto de la Alemania Nazi, con el nombre sedreto de, Lumann A-3779. recibió un entrenamiento de 6 semanas en Hamburgo y fue destinado a trabajar como agente secreto en Cuba.

El espía  alemán Luning llega a la Habana.

Ya establecido en la Habana, para que su identidad fuera más creíble, empieza a trabajar con un comerciante cubano en la tienda La Estampa, ubicada en la calle indústria número 314, en la Habana Vieja. 

Hace amistad con un cantinero del Wonder Bar y ahi sitúo su puesto de mando, se desplazaba por bares y burdeles en busca de información, le pagaba tragos a los marineros y esperaba que el alcohol le soltara la lengua, para que así contestarán las preguntas ingenuas que le hacía el espía alemán.

 Lo que no sabía Luning, ni los nazi que lo reclutaron que el FBI y el M16 britanico tenian una oficina en un hotel en las Islas Bermudas, para chequear todas las correspondencias que se enviaban de toda Suramerica a Europa y viseversa, por que consideraban la zona como posibles lugares donde podrian operar los espias nazis.

Luning enviaba sus correspondencias, escritas a máquina a Lisboa en Portugal y a Bilbao y Gijón en España, todo lo que escribía parecía solamente comercial pero entre  los renglones estaban los mensajes secretos  escritos con tinta invisible. En su habitación tenía instalado en las ventanas telas metálicas para evitar que alguien lo pudiera ver desde el exterior y además tenía una buena cantidad de jaulas con canarios para que su trino no permitiera escuchar el sonido de su radio transmisor. 

La captura del espía alemán Luning.

Los agentes del FBI y el M16 en Bermudas interceptaron una carta, enviada desde la Habana el 14 de octubre, remitida por Rafael B, Castro a una compañía de maquinarias industriales en Bilbao, pero los agentes sabían que esa empresa ya hacía meses había desaparecido y que era una fachada. Llevaron la carta al laboratorio, le aplicaron un reactivo y enseguida apareció el mensaje secreto.

Así con remitentes falsos y el mismo destinatario los agentes acumularon un total de 44 cartas.

Hasta que un conocido agente  nazi que vivia en Gijon de nombre Bienvenido Alegria, le envia un mensaje al espia Luning,  la nota de repuesta del agente alemán, violando todas las reglas del espionaje da su nombre verdadero y la direccion exacta donde residia en la Habana Vieja. La carta fue interceptada por los agentes en Bermudas y esa fue la última correspondencia que envió el espía Luning.

El final del espía alemán Heinz August Luning.

Para saber si existían más espías en Cuba, los agentes del FBI y del M16 britanico viajan urgente a la Habana y le muestran a las autoridades cubanas las pruebas que tenían. 

La policía en Cuba,  investigando logra dar con el cartero que trabajaba en esa zona, en la calle Teniente Rey de la Habana Vieja y le preguntan que si conocía a alguien que reciba cartas y dinero del exterior, el cartero enseguida reconoció al vecino que vivía en la casa de huéspedes, número 366 de esa calle y ese fue el final del espía Luning. 

El espía fue detenido el 5 de septiembre de 1942, por un gran operativo policial.

Luning aceptó en sus declaraciones en el juicio, todas las pruebas que le fueron presentadas en su contra. Pero dijo que no tenía nada que ver con el hundimiento de barcos mercantes cubanos por los submarinos nazis.

Al espía el dia de su detención le ocuparon en el apartamento, dos radiotransmisores rotos, una antena doble de transmisión, que no funcionaba, tinta invisible, el falso pasaporte, y una gran cantidad de jaulas para canarios, mapas y  una pistola lapicero de bolsillo de 12 milímetros.

En verdad era un espía, el alemán Heinz August Luning.

Según investigaciones hechas en la habana por el profesor Schoover,  Luning no reunia las condiciones para ser un agente nazi. No sabía nada de inglés, ni tenía un nivel cultural aceptable y su coeficiente de inteligencia era muy bajo.

Nunca con los equipos que se le ocuparon pudo trasmitir ningún mensaje y mucho menos comunicarse con un submarino alemán. Al final Luning nunca confesó con quien se comunicaba y con qué equipo lo hacía. Al parecer ese secreto se lo llevó a la tumba.

El jucio se celebro a puertas cerradas y fue condenado por el voto unanime de los cinco jueces, a pena de muerte por fusilaminto, por un delito de espionaje al servicio de una potencia extranjera en tiempos de guerra. Después de conocer que sus apelaciones no habían prosperado y no había indulto.  La sentencia se ejecutó en la mañana del día 10 de noviembre de 1942.

Su última voluntad fue, pedir la foto de su esposa y que lo dejaran solo para escribirle una carta de despedida. También pidió  la visita de un cura.

Cuentan los que presenciaron el fusilamiento, que se mostró tranquilo y se mantuvo callado mientras le apuntaban para quitarle la vida. Luning se mantuvo firme en sus convicciones hasta el último segundo de su vida. MURIÓ COMO TODO UN ESPÍA. 

Un día después de su fusilamiento su cadáver fue sepultado en el cementerio de Colón, diez años después la familia de Luning trasladó los restos del espía alemán a Hamburgo.  Heinz August Luning fue el unico agente nazi, capturado, condenado y ejecutado en toda Latinoamerica y el Caribe durante la Segunda Guerra Mundial.       

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