Vivir Como Carmelina. para los cubanos esta frase es sinónimo de buena vida. Este refrán nació en la isla en la ciudad de Cárdenas, Matanza.

 El origen de la famosa frase cubana: Vivir como Carmelina.

Vivir como Carmelina, para los cubanos esta frase  es sinónimo de buena vida. Este refrán muy popular nació en la isla en la ciudad de Cárdenas, Matanzas y se le atribuye a la nieta del creador del famoso Ron Havana Club, José Arechabala Aldama, el acreedor de una de las fortunas más grandes de Cuba.

En la isla a través de la historia han existido muchos personajes como: Bigote Gato, Malanga, Lola, Chacumbele, El Caballero de París y hasta el chulo Yarini, que por sus acciones y sus filosofías de vida, han dado origen a frases o dichos populares que perduran hasta la actualidad. La frase Vivir como Carmelina la utilizan los cubanos para designar a alguien feliz, libre y que no está preocupado por el qué dirán.

¿Quién fue Carmelina?

Carmelina Arechabala nació en Cardenas, una de las ciudades de mayor esplendor económico en Cuba entre los siglos XIX e inicios del XX. Fue nieta del español Don José Arechabala, dueño de un imperio construido a base de ron.

Para que se tenga una idea del poder económico de la familia Arechabala, eran los segundos mayores productores de ron de Cuba, solo aventajados por Bacardí. Además fueron los creadores del famoso Ron Havana Club entre otros muchos negocios. 

¿Cuál fue el origen de la famosa frase cubana, Vivir como Carmelina? 

Todo sucedió en la ciudad matancera de Cardenas, allá por el año 1935, donde vivía Carmelina Arechabala, la mujer que inspiró la historia y la frase en cuestión, a quien se le describe como amable, dulce, bonita y muy generosa.

Como ya dijimos antes, nieta de Don José Arechabala, dueño de una de las fortunas más grandes de Cuba de la época. Pues resulta que el abuelo mimaba mucho a Carmelina, quien gozaba de una vida opulenta y cómoda. Ella organizaba fiestas y vivía literalmente como le daba, al estilo de una princesa gastando dineros  manos llenas, gracias al negocio familiar.

A parte del lucrativo negocio del ron, los Arechabalas tenían en su patrimonio familiar, una terminal marítima de embarque, una red de transporte ferroviario, cabotaje y astilleros. También tenían refinería de azúcar, plantas de petróleos, mieles y siropes y hasta una fábrica de confituras, además de muchas otras propiedades. 

 La realidad era que Caemelina no tenía ninguna necesidad de ganarse la vida con un oficio o de estudiar alguna carrera. Ella se limitaba a disfrutar de los bienes de la familia y se le veía participar en fiesta de la alta sociedad cubana luciendo hermosos vestidos de seda e impresionantes joyas de mucho valor. 

Así fue como la frase tomó popularidad y llegó nuestros días, cuando un cubano te diga está viviendo como Carmelina, no lo tomes como una ofensa es sinónimo de buena vida y de derroche de placeres de personas millonarias y vida de reyes.

Es auténticamente cubana la frase: Vivir como Carmelina.

Según un artículo de la popular revista cubana Bohemia, fechado en el año 1992, donde se asegura que la frase “Vivir como Carmelina”, nada tiene que ver con la adinerada joven  de Cardenas y que su texto pudo haber escuchado en alguna película española de la época.

A pesar de todo, la versión cubana parece ser la original, no hay quien se ponga a rebuscar si la expresión fue traída de España y acuñada en la isla. Lo cierto es que los cardenenses juran y los cubanos afirman que su Carmelina es la del refrán y. ¡Se acabó!

Carmelina, una princesa en un pueblo pequeño.

Los Arechabala, sufrieron muchas críticas sociales de la época por casarse entre familiares cercanos. Tal fue el caso de Carmelina que contrajo matrimonio con un primo suyo. 

Si sumamos joyas, buena vida, viajes, presencia en sociedad, fiestas pomposas, crisis económicas, resurgimiento de las fortunas y todo eso lo ubicamos en un pequeño pueblo de la ciudad de Matanzas, específicamente en el municipio de Cardenas, el asunto se vuelve una bomba de tiempo de relojeria fina para la crítica social, como se diría hoy en la redes sociales, se hace viral.

Carmelina enviudó en 1946, entonces la joven que había nacido en cuna de oro , se implicó más en los intereses de la familia y en la administración de algunas propiedades y negocios. Como se dice vulgarmente “sentó cabeza” , esto no fue suficiente y la frase “Vivir Como Carmelina” quedó para la eternidad, como símbolo de quien goza, presume y no se preocupa por el qué dirán. 

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